Skip to main content

Windows NO es fácil de usar

Seguro que a más de un usuario o usuaria de GNU/Linux le han preguntado alguna vez: “¿por qué usas Linux?” En el mejor de los casos, proseguirán esa pregunta con un “¡si es muy difícil!“. Este no es un post para añadir otra opinión sin importancia sobre las bondades de utilizar sistemas operativos libres. Este es un post es un guión para responder cuando alguien tenga la brillante idea de decir que “Windows es (más) fácil.

Si Windows fuera (más) fácil, no te las verías y las desearías para instalar una impresora en tu ordenador. ¡Ay de ti, si pierdes el CD de drivers y te da por formatear! Porque bajar un driver en la web oficial de tu impresora es ya de por sí una aventura.

Si Windows fuera (más) fácil, no estarías pensando en llamar a Cuarto Milenio preguntándote qué carajo es lo que falla esta vez cuando, un día, te empiezan a salir popups y tu ordenador ya no funciona como antes. ¿Es fácil mantener un antivirus, un antispyware, un antirootkits, un antigromenawers? ¡JA!

Si Windows fuera (más) fácil, no te volverías loco cada vez que cambian de versión y te obligan a pasar por el aro. Lo que antes era así, ahora es asá. Si al menos supieran explicar bien cómo adaptarte a sus bugsfeatures” (o el por qué), tira que te va… Pero no, ¡cada nueva versión, otra aventura nueva (nada fácil)!

Si Windows fuera (más) fácil, no estarías llamando cada dos por tres a [ponga aquí a su amig@ informático] por alguna de las razones aquí expuestas. U otras, incluso más rocambolescas. Eso ya de por sí te haría la vida más fácil a ti y a ella/él.

Otro día (quizá), me animo con la respuesta “es que todo se hace con comandos“.

Imagen de cabecera: wallippo

5 comentarios en “Windows NO es fácil de usar”

  1. Cierto. Tiene más de cinco años que uso exclusivamente Ubuntu. Incluso mi último equipo lo compré con Ubuntu preinstalado ¿Para que pagar una licencia que no iba a usar?

    Sólo había tocado accidentalmente Windows en los centros comerciales y poco más, hasta que comencé a lidiar con rootear dispositivos Android. Lo intente unas cuantas veces a través de Ubuntu primero, pero dicha sea la verdad, nunca salí airoso.

    Hace unas semanas un Samsung Galaxy S2 murió y pues decidí tratar de repararlo de la manera “fácil”, así que recordé a una vieja netbook que venía con Windows 7 Starter (cuya licencia iba a utilizar) para habilitarla y tratar de restaurar Android. La imagen ISO con la versión Starter no es posible conseguirla en la página de Microsoft. Y entonces qué ¿crackeo cualquiera de las otras? A buscar. Leí que eliminando un archivo (ei.cfg) una vez creada la llave USB podías elegir al momento de la instalación entre Starter, profesional y las otras versiones.

    La imagen ISO que descargué desde la página de Microsoft era una versión X15 creo recordar y yo tenía en otro disco la X17. Tarde descubrí que la primera es enteramente en Inglés (el cual entiendo, pero no domino) y la otra en Español. Tan acostumbrado estoy al “difícil” Linux que no podía creer que el paquete de idiomas de la interfaz no viniera integrado y que esta funcionalidad, claro, cómo no, sólo la tenías en versiones mayores, por las cuales pagas la licencia… otra vez. Sentí mi primer dolor en el hígado ¿Por qué los fabricantes aceptan distribuir su hardware con un sistema limitado y además pagar por ello?

    Después de reinstalar todo el sistema para tenerlo en mi lengua materna y capturar los datos y la licencia, ingresé a mi glorioso sistema operativo. Lo primero que acostumbró hacer cuando instalo Ubuntu es cambiar el fondo de escritorio, así que, hombre de costumbres… bueno, pues no se puede. Un segundo dolor al costado ¿Por qué tengo que pagar por cambiar el fondo de escritorio?

    Después de leer tratando de resolver el problema del fondo de pantalla y cambiárselo porque “¿como chingados no se va a poder?” (en buen mexicano), me di cuenta que no era necesario obsesionarme, pues al fin es un equipo que no voy a usar salvo para los teléfonos y poco más. Así que decidí descargar las actualizaciones; como decía, hombre de costumbres. Fue cuando noté que no tenía conexión wifi y recordé los “drivers” en Windows.

    Para mi lo más sencillo fue coger el cable Ethernet y conectarlo directamente al módem… pues va a ser que no. Nada. Así que a saber Dios que comando sustituye lshw en este sistema y donde lo ingreso para poder saber que controlador buscar. Así que para no abrir el equipo, pues a través de otro busqué la página del fabricante por modelo. Acer hace un buen trabajo y con un número de serie que viene en una etiqueta del dispositivo en tu poder te lista los diferentes drivers (tres modelos de tarjeta de red).

    Una vez instalado fue actualizar y decidir que era suficiente Windows por hoy.

    Lamento la extensión de mi comentario, pero mientras escribía recordaba todo lo malo que la pase. Y Android es también culpable. Recientemente por fin pude hacerme de mi Firefox OS y ahora si, por primera vez, es más fácil actualizar, cambiar rom, rootear y demás desde Ubuntu que desde Windows, así que para mí esta es la combinación ganadora… y con esa me quedo. Saludos.

    1. Muchas gracias por compartir tu experiencia 🙂 La verdad es que yo también me he visto en esa situación, teniendo que tirar de ordenadores con Windows para restaurar un Android original antes de hacer el rooteo. Por suerte, cada vez es más común encontrar herramientas multiplataforma (¡y muchas de ellas con la versión “nativa” sobre Linux!) para ‘cacharrear’ con Android. ¡Un saludo!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *